Oficios Múltiples


El Taller de Oficios Múltiples intenta, sobre todo, hacer hincapié en su carácter múltiple. Por su estructura en realidad son tantos talleres cuantas personas lo componen, con el objetivo de dar salida a todo tipo de productos y servicios y así rentabilizar máxime las capacidades laborales de los trabajadores como la maquinaria y herramientas con las que cuentan. Todo ello se deriva de la doble vertiente desde que funcionan los talleres múltiples, la terapéutica y la de los servicios que ofrece, siendo esta división solo delimitable sobre el papel ya que  en la medida en que ambos aspectos se funden se consigue una importante clave en el proceso de rehabilitación: la verosimilitud de la labor que lleva a cabo cada uno, desde una participación activa e interdependiente con respecto al trabajo de sus compañeros y jefe de taller. La definición de este marco no requiere más códigos que los que se dan en torno a una situación laboral concreta: grado de responsabilidad, planificación, cultura técnica, habilidades sociales... El repertorio de variables conductuales que presentan nuestros trabajadores con sus potencialidades y déficit será siempre el núcleo desde que partan las intervenciones en el taller, pero dado que el vehículo sobre el que se concretan son trabajos en sí, se da la singularidad de que el taller termina teniendo su propio lenguaje ante la riqueza de elementos que se ponen en marcha desde la continuidad e interdependencia de los proyectos y los encargados de realizarlos. Ello no tiene por que confundir a nadie con su situación de “persona en proceso de rehabilitación”. Es tan solo que, a las personas que llevan a cabo su labor en el taller, desde su situación pre-laboral, para experimentar una diferencia en su funcionamiento se les hace necesario un marco de trabajo, aunque a priori es de laboratorio, en su desarrollo crea productos, genera acciones: se emplean las maquinas, se requieren materiales, se precisan registros y documentación, se manejan medidas, cómputos, etc.; todo ello en función de la consecución de nuestros servicios como taller pero, en paralelo, se da apertura a un repertorio riquísimo de posibilidades para trabajar lo psicológico sin hacerlo presente, sin activar sus connotaciones. De hay la enorme responsabilidad del maestro del taller de encontrar, de saber reconocer, las vertientes mas saludables del individuo, trabajar a través de ellas y agrandarlas a consecuencia para que bifurquen y al principio existan en paralelo con las otras; aprender que no son excluyentes y que pueden cohabitar, confirmarlas aun en el taller y a través del empleo, afianzarlas en los seguimientos, para que estas, a secuela de su tamaño vayan aminorando las otras, y a la larga sean el camino de salida del circulo que representa la enfermedad. La mejor vía en definitiva para el cambio de rol.


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